La vida es hermosa si tienes a Dios contigo

Hermanos y Amigos

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Firmes y Seguros Frente a la Muerte



             Firmes y Seguros frente a la Muerte

Hermanos y amigos: Sin darnos cuenta ya estamos en el mes de febrero de este año 2011 que Dios nos ha permitido vivir. Algunos disfrutando de unas reparadoras vacaciones, para iniciar con nuevos bríos los desafíos de la vida en el año que comienza, y otros ya laborando para ganarse el pan de cada día.

La vida no se detiene. Vamos todos en camino hacia un futuro, cuya única certeza es saber que en algún momento, terminará, al terminar nuestra vida.
Hace algún tiempo atrás, escuché a un sacerdote declarar, en medio de la homilía, esta irrefutable realidad. El dijo: “Lo único que el hombre puede asegurar sin temor a equivocarse es que algún día morirá”… y terminó diciendo “nuestra vida debe ser una constante preparación para nuestra muerte”.
Fueron tan sencillas y profundas sus palabras que hasta el día de hoy me conmueven por su categoricidad.
 Para algunos, el momento de la muerte es una certeza que se presenta llena de luz y de esperanza. Pero, tristemente para muchísimos otros seres humanos, es un fin inevitable y que se muestra lleno de incertidumbre, angustia y de dolor. ¿Qué hace que para uno y otro sea tan opuesta esta espera?
 La pregunta que ahora me nace hacerte a tí es: ¿A cual de los dos grupos perteneces. Al grupo que ven en la muerte un paso para una vida gloriosa en Jesús; o al grupo que con sólo pensar en ella se llena de angustia y desesperanza?
 Dios sabe que la muerte es un hecho que preocupa al ser humano y por ello nos quiere dar seguridades y aclararnos las dudas acerca de la muerte o la vida después de la muerte, y para ello se vale de Pablo para tranmitirnos la verdad que la muerte para el creyente no es más que un paso, un tránsito hacia un estadio de vida mejor. Para ello te invito a leer cuidadosamente este pasaje de la Escritura:
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras." (1 Tesalonicenses 4:13-18)
Los cristianos de Tesalónica vivían en un permanente duelo por la muerte de sus seres queridos y la muerte era un tópico que en forma permanente. Por ello, era necesario que tuvieran certezas de lo que sucedía después de ella, para acabar con la incertidumbre acerca de lo que pasa cuando uno muere. Para hacer frente a esto, Pablo les exhorta, instruye y enseña con respecto a este. Pablo se va a encargar de transmitir, por medio de la palabra la verdad para construir la esperanza en la vida del cristiano. Eliminando la ignorancia, de la que se vale Satanás y que sólo trae desconsuelo y socava la fe en el alma del creyente.

                                                 VERDADES


 La primera verdad es la infalibilidad de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es la Verdad, en ella está la verdad. Y según ella dice, los cristianos no tienen que preocuparse acerca de la muerte o la vida después de la muerte, porque Dios nos lo revela así en ella. Pablo nos dice en los versículos 14-15, que si creemos que Jesús murió y resucitó, Dios traerá con su hijo Jesús a los que se durmieron en El. Vale decir, que si tú crees que Jesús murió y resucitó de entre los muertos, tendrás vida eterna mi hermano y amigo (Rom.10, 9). Luego, en el versículo 15, El apóstol lo vuelve a asegurar, diciendo que no debemos dudarlo en lo más mínimo porque está escrito en la biblia y por ello Dios nos da su palabra de que es verdad, al escribir:"Por esto decimos a usted por la palabra del Señor".
En segunda carta a los Corintios 5:01, Pablo hace referencia a la seguridad absoluta que debemos tener en que una morada nos espera en los cielos el día que partamos de esta tierra. No es un "Espero que…” o un “tal vez…” Por el contrario, nos asegura:
” Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.”
Que hermosa certeza, que tranquilizadora verdad es saber que nuestra existencia continuará en los cielos junto a nuestros seres queridos que nos han precedidos y que toda lágrima será secada de nuestros ojos por el mismo Jesús.
Hermano, amigo, Dios te dice hoy que dejes de temer y que pongas tu vida en sus preciosas manos. Si haces esto, el te guiará mucho más allá de los límites de esta vida.

Te invito a que cierres tus ojos y ores al Señor diciendo:

“Padre celestial, en esta hora vengo ante ti para entregarte mi vida.
Humildemente te pido, en el nombre de mi Señor Jesús, que llenes todos mis vacíos y que arrojes fuera de mí este temor a la muerte y al futuro que el enemigo se ha encargado de hacer crecer en mi interior.
Santo Espíritu de Dios, te pido que con tu gran poder derribes todo bastión de duda y temor que el enemigo ha levantado en mi mente y que me hace un ser temeroso e inseguro.
Haz florecer en mi vida, la seguridad y la certeza que no estoy sólo y que en la hora de mi muerte una vida de esplendor espera por mí, junto a Jesús.
 Todo lo pido en el nombre de mi salvador Jesucristo.
Amén.”



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