BIOGRAFÍA

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Gabriel Salgado es un Predicador y Cantautor Cristiano Católico, originario de la ciudad de Temuco, 9ª región de Chile. Es miembro fundador del Ministerio de Adoraciòn y Alabanza KAIROSrockatólico, que pone al servicio del pueblo de Dios encuentros y retiros de adoración y alabanza, labor desarrollada intensamente en el sur de Chile.
Su música, mensaje y ministerio están insertos dentro de un plan misterioso de Dios que está llegando a todos los rincones de America Latina.
Gabriel es además,profesor de inglès y orientador familiar. Participa en la Renovación Carismática Católica Chilena desde 1987.habiendo ocupando a lo largo de los años diversos cargos en su seno.Sus discos más recientes son "El privilegio de Adorarte" y "Aún estamos aquí".
Gabriel piensa: " Lo que el hombre no ha sido capaz de unír en el seno del cristianismo,Jesús lo hará por medio de la música".
Gabriel es un hombre de familia. Tiene 2 hijos: Felipe Andrés y Arturo Ignacio. Actualmente Gabriel y sus familia viven en Valdivia, Región XIV de los rìos y desde aquí visita diversas partes de Chile con su ministerio en respuesta a las invitaciones de comunidades cristianas del país para que les visite llevando la palabra de Dios y música.
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Adviento: Tiempo de espera

Adviento: Tiempo de espera
" VEN SEÑOR JESÚS"

Hermanos y Amigos

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“Tiempo de Adviento” ¿Sabes de qué se trata?



Queridos hermanos y amigos: Cómo ustedes ya saben, el mundo cristiano católico se prepara para iniciar el próximo domingo el tiempo litúrgico de Adviento. Cómo una forma de reforzar lo que sabemos de este tiempo, les invito a que repasemos juntos de qué se trata esta celebración.

El Adviento dura cuatro semanas y es el comienzo del Año Litúrgico. Adviento empieza el domingo 27 de noviembre concluye el 24 de diciembre. Entonces, debemos saber que esta fiesta se desarrolla durante los cuatro domingos anteriores a la Navidad y forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.

El término "Adviento" viene del latín adventus, que significa venida, llegada. El color usado en la liturgia de la Iglesia durante este tiempo es el morado. Con el Adviento comienza un nuevo año litúrgico en la Iglesia.

Durante este periodo, la iglesia invita a los fieles a participar de diversas actividades desde su inicio hasta su culminación, que da paso a la celebración del nacimiento del niño Jesús el 25 de diciembre.

El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor Jesucristo que viene a la tierra y busca nacer en nuestros corazones.

Para profundizar en esta celebración, diremos que el adviento podría dividirse en 2 partes y estas son:

Primera Parte
Esta tiene inicio el primer domingo de diciembre y se prolonga al día 16 de diciembre. Esta etapa tiene un marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos.

Segunda Parte
Esta tiene lugar desde el 17 de diciembre al 24 de diciembre y es la llamada "Semana Santa" de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en la historia, la Navidad.

Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesias ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.
Espero de verdad, que esta breve exposición te entregue luces acerca de esta maravillosa celebración nuestra.

Alégrate hermano(a), Jesús nuestra esperanza ya llega a llenar el mundo de su amor, paz y justicia.

“...Y brotará un retoño del tronco de Isaí, y un vástago de sus raíces dará fruto. Y reposará sobre El, el Espíritu del SEÑOR, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del SEÑOR.  Se deleitará en el temor del SEÑOR, y no juzgará por lo que vean sus ojos, ni sentenciará por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra; herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío.”

Amén.

Gabriel A, Salgado P.

Dios y la homeopatía

Hace un tiempo atrás fui al médico por unas manchas al interior de mi brazo derecho que me producían mucha picazón. El médico me diagnosticó "liquen plano". Esta Enfermedad Autoinmune (Nadie me la contagió, ni la puedo contagiar a nadie). Es una suerte de alergia que afecta al 1 por ciento de la población y yo salí premiado.

Buscando alivio, con sorpresa me enteré que no existe tratamiento claro para ella en la medicina formal y con el fin de encontrarle alivio me aconsejaron realizar un tratamiento homeopático. Entonces, con esta esperanza, fui donde un homeópata quién me dijo que efectivamente tenía la cura para mi enfermedad y que era cosa de decidirme. ¿Quién no quiere sanarse de una dolencia?, por ello le dije que bueno, pero de pronto me acordé algo que había escuchado tiempo atrás respecto a esta práctica y decidí indagar un poco más sobre ella.
Lo que realmente me interesaba saber era la opinión de mi Padre celestial respecto a esta ciencia y descubrí algo que quiero compartir con ustedes...

En el mundo que conocemos el experimento más sencillo nos enseña que diluyendo un colorante nunca se obtiene un color más intenso. Tampoco sucede que al añadir menos azúcar al café se vuelva más dulce y sabroso. ¡Ojalá fuese así! Esto lo saben muy bien, desafortunadamente, todos aquellos diabéticos que llevan una dieta limitada en glucosa y sus derivados. Este principio tan intuitivo parece caer en el olvido cuando se habla de la panacea esperanzadora del siglo: la homeopatía. Son millones de hombres, mujeres y niños que confían en estas prácticas, y no podemos imaginarnos la cantidad de médicos que utilizan esta homeopatía como filosofía de vida. Existen también todas las farmacias, mejor dicho, para-farmacias, que añadieron el término “homeopáticas” en sus letreros, y numerosos hospitales denominados “homeopáticos”. 
En Italia en 1998 se contaban más de 6.000 médicos homeópatas y más de 4 millones de personas que utilizaban estos recursos (Diario italiano “Il Giornale”, 5 de diciembre de 1998). Actualmente uno de cuatro italianos utiliza la homeopatía. Una comisión gubernativa de Australia concluía así su investigación sobre las llamadas “terapias homeopáticas”: “no existe ni un solo ejemplo en toda el área de la farmacología en el cual una sencilla dilución de un medicamento pueda inducir un aumento de la respuesta del mismo” (cf. Branson Hopkins, Homeopathy-some things are not what they seem, Jubilee-Wellington, New Zeland, p.13). 
Se podría irónicamente decir: ¡ojalá estos productos llevaran consigo algo del medicamento! Es importante distinguir la homeopatía de la medicina natural. La medicina natural está basada en remedios fitoterapéuticos (medicamentos extraídos de las plantas) y representan el fundamento de la medicina occidental. Actualmente se denomina “tradicional” (en antítesis a la homeopatía y a muchas otras denominaciones). La homeopatía es definida, por los mismos que la practican, como un método terapéutico enraizado en el principio hipocrático de la “ley de similitud” (similia similibus curantur) oportunamente manipulado. 
Cada sustancia, repiten los homeópatas, capaz de provocar síntomas en un sujeto sano, puede, a dosis muy reducidas, curar aquellos mismos síntomas en un sujeto enfermo. Si fuese verdaderamente así, no habría ningún problema. El pequeño inconveniente se encuentra justo en el sentido de “dosis muy reducidas”. Sí, porque el otro gran descubrimiento de la “ciencia” homeopática es que diluyendo un principio activo (un medicamento) hasta llegar a tener la certeza físico-matemática y estadística de no encontrarlo, la solución que queda conservaría su eficacia terapéutica. 
La ciencia nos demuestra que si una solución es sometida a un suficiente número de diluciones se llegará al tal punto en el cual no quedará ninguna molécula de esta sustancia en la solución. Esto se puede deducir racionalmente, incluso utilizando el famoso número de Avogadro, que establece que en un gramo-molécula están presentes 6 X 10^23 moléculas. Es decir que el número de moléculas presentes en una solución no es un número infinito y que es posible establecer el número de moléculas de una determinada sustancia que están presentes en una solución. Cuando el límite dado por el número de Avogadro es superado, el número de moléculas presentes en la solución es cero. Puestas estas premisas, se puede pasar a una demostración formal. 
Los que están familiarizados con “recetas” homeopáticas conocen muy bien la terminología “CH”. Esta sigla se refiere al grado de dilución de la mezcla de medicamentos prescritos. Pero, ¿a qué corresponde en lenguaje científico? Aquí se pueden consultar las tablas homeopáticas de conversión. El límite de Avogadro es superado indudablemente a CH12. Para darse cuenta de esto consideremos, por ejemplo, un valor de CH22. Esto corresponde a una dilución 1 entre 100.000.000.000.000.000.000.000.000.000 Km3, es decir, usando una imagen, equivaldría a tener una sola molécula de medicamento en un volumen de agua o de solución de 73.333,3… billones de veces el volumen de toda el agua contenida en los océanos del globo terrestre. Y esto simplemente hablando de CH22. La mayoría de las “recetas” homeopáticas tienen CH100, CH200, etc. No se puede sostener fácilmente que pueda ser eficaz un remedio que sólo contiene el equivalente de un mililitro de solución madre diluido en un ideal balón de agua cuyo diámetro debería ser de 140 años luz, unos 8 minutos la distancia que nos separa del sol, y sólo se trata del CH60. Todo esto puede justificar las afirmaciones de eminentes científicos sobre la homeopatía. Presentamos algunos aquí. 
El Prof. Renato Dulbecco, Premio Nobel de Medicina en 1975, define así los productos homeopáticos: "líos sin valor". Rita Levi Montalcini, Premio Nobel de Medicina en 1986, considera la homeopatía una "así llamada terapia" cuyo principal valor es "ilusionar a los pacientes animándolos a recurrir a una curación que no tiene ningún fundamento científico”. Entonces, se preguntaba el profesor Silvio Garattini, director del Instituto de Búsquedas Farmacológicas "Mario Negri" de Milán, “¿qué contienen aquellas bonitas latas multicolores que se encuentran en las farmacias?” Y se respondía sencillamente: “contienen todas la misma cosa: ¡nada!" Si desde el punto de vista de las ciencias “tradicionales” nada de efectivo está, ni estará presente en estas “medicinas” homeopáticas, nos podríamos entonces preguntar en qué se fundan las “razones” de los homeópatas. La respuesta quizás se puede vislumbrar en las palabras mismas del doctor George Vithoulkas, autor varios libros sobre la homeopatía. Él afirma que en las diluciones de la homeopatía el efecto curativo no es por un cierto material, sino implica otros factores, que el autor llama “una energía" (cf. George Vithoulkas, Homeopathy, The Holistic Health Handbook, Berkeley Holistic Health Center, Berkeley, Calif., And/OrPress 1978, p. 89). 
Aquí llegamos, por fin, a la segunda “ley” de la homeopatía, la así llamada “dinamización”. Esta consistiría en la presencia, no científica y comprobable, de los "cuántos de energía" en la preparación homeopática, incluso no existiendo, por las elevadas diluciones, una sola molécula del medicamento. Esta supuesta “ley” equivale a una verdadera concepción mágica de la realidad. Se perfila como la puerta de entrada al concepto de “energía universal”, característico de las filosofías orientales y esotéricas. Como bien resumía Mirella Poggialini en un artículo publicado el 26 de septiembre de 1996 en el periódico de la Conferencia Episcopal Italiana Avvenire (Omeopatia, medicina o magia?): “cuando ya no está presente la materia que está a la base del remedio, queda, sin embargo, (dicen los homeópatas) el espíritu del remedio". Para la misma escritora está claro el intento panteístico, mágico y esotérico del “remedio”, totalmente incompatible con la fe cristiana. Entonces, "la homeopatía es un método diagnóstico y curativo basado sobre la ley de los parecidos, es la medicina "de la persona", no "de los órganos", insisten los homeópatas. Esta definición tan aproximada está llena de malas informaciones y de medias verdades, construidas a propósito para convencer a los lectores más desprevenidos. Nadie duda que la homeopatía no sea la "medicina de los órganos", hay que dudar sin embargo que pueda ser "la medicina de la persona", sí, porque el "nada" sólo puede ser la medicina de la "nada”. Podríamos citar las muchísimas publicaciones científicas que destruyen en manera definitiva los presuntos “fundamentos” de la homeopatía. Se puede consultar, por ejemplo, todos los estudios de “meta-análisis” comparadas de: Lancet, vol. 350, del 20 de septiembre de 1997, pp. 834-843; Lancet, 341, pp. 1601-06, 1994; Lancet vol. 345, 28 de enero de 1995; British Journal Clinical Pharmacology, n. 27, 1989, pp.329-335; Lancet, 5 de marzo de 1988, pp.528-529; Lancet, 1° de enero de 1983 pp. 97-98; etc. 
La conclusión parece obvia, reconociendo la falta de eficacia de todas las “terapias” homeopáticas tomadas en consideración, se deduce una clara indicación para los médicos, sean homeópatas o “tradicionales”. Tal invitación es que estos remedios no tienen que prescribirse si no se quiere engañar, en lugar de curar, al paciente. Desde la perspectiva del profesor Silvio Garattini, director del Instituto de Búsquedas Farmacológicas "Mario Negri" de Milán, "la homeopatía utilizada mientas que se está bien o se tienen molestias menores o pasajeras es un simple acto de creencia o falta de conocimientos científicos. Más grave es el problema del empleo de los medicamentos homeopáticos para enfermedades graves que pueden, en muchos casos, mejorar usando los fármacos tradicionales. Estos recursos homeopáticos pueden llevar a un empeoramiento de la enfermedad hasta el punto de "no regreso". 
El científico advierte que “aún más grave es la actitud de los padres que utilizan, con la excusa de la libertad de para elegir las medicinas, los remedios homeopáticos para los niños, perjudicando en varios casos la salud de ellos”. El profesor Giovanni Federspil, catedrático de Medicina Interna de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Padua, “la práctica médica alternativa de la homeopatía representa uno de los máximos problemas de la medicina actual que requiere una discusión racional para aclarar los puntos más equivocados y de tinieblas”. Tomando pie del texto de la conferencia que el Papa Benedicto XVI iba a pronunciar durante su visita a la Universidad de Roma "La Sapienza”, el jueves 17 de enero de 2008, podemos concluir así: “la medicina aunque era considerada más como "arte" que como ciencia, sin embargo, su inserción en el cosmos de la universitas significaba claramente que se le situaba en el ámbito de la racionalidad, que el arte de curar estaba bajo la guía de la razón, liberándola del ámbito de la magia. 
Curar es una tarea que requiere cada vez la razón simplemente, pero precisamente por eso necesita la conexión entre saber y poder, necesita pertenecer a la esfera de la ratio”. ¿A qué ratio pertenece la homeopatía? Por amor a la misma persona humana de cada paciente es importante volver a la unidad del cuerpo y alma (Gaudium et Spes, n. 14), unidad de racionalidad y voluntad, a una visión objetiva de la realidad, sin misticismos dañinos, ni creencias mágicas, peligrosas y destructoras.
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 El autor es analista técnico de laboratorio químico-biológico, doctor en Biotecnología médica por la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Padua (Italia), se especializó en ontogénesis viral humana, tecnologías del ADN recombinante. Tiene estudios de filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma y es miembro del Grupo de estudio sobre la Neurobioética del mismo Ateneo Preguntas y comentarios a Alberto Carrara

Taken from: Catholic.net
Original Tittle:¿Homeopáticos u Homeomágicos?
Written by: Alberto Carrara
 Source: Catholic.net
Reproduced by: Gabriel A. Salgado P.
http://es.catholic.net/op/articulos/3288/cat/20/-homeopaticos-u-homeomagicos.html


"Ven a Mí"- KAIROSrockatólico






Finalmente, ya está. Con renovadas alegrías y esperanzas en Jesús, nuestro salvador, les presentamos nuestro primer,nuevo videoclip del 2016,con el tema "Ven a Mí".
Tiempo de disfrutar y meditar mediante esta canción, con letra y melodía de Gabriel Salgado y arreglos por Jose Gatica y Roger Andaur....

¡Todo para la Gloria de Dios!

Los Dones y Frutos del Espíritu Santo


“Ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo; él vendrá sobre ustedes para que sean mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en  Samaria y hasta los extremos de la tierra”(Hch 1,8) 

“Queridos amigos y hermanos, a días de celebrar una de las fiestas más importantes del mundo cristiano, como es Pentecostés, quiero compartir con todos ustedes este tema que presentaré, Dios mediante, el próximo sábado por la noche, en mi comunidad de oración.
El objetivo de ella es refrescar nuestra frágil memoria respecto a los dones y frutos del Espíritu Santo.”

Los Dones del Espíritu Santo

¿Qué son los dones del Espíritu Santo?
Según el catecismo de la iglesia católica, al hablar de los dones dice: "… La vida moral de los cristianos está sostenida por los 7 dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo."
Definimos entonces a los  dones espirituales como un atributo especial que el Espíritu Santo da a cada miembro del Cuerpo de Cristo, según la gracia de Dios para usarlo dentro del contexto de su cuerpo (Iglesia).

¿Cuándo se comenzó a hablar de ellos?
Los dones del Espíritu Santo fueron profetizados ya en el Antiguo Testamento. 6 de estos dones aparecen en el libro de Isaías 11: 1-3 “Y brotará un retoño del tronco de Isaí, y un vástago de sus raíces dará fruto. Y reposará sobre El, el Espíritu del SEÑOR, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del SEÑOR. Se deleitará en el temor del SEÑOR, y no juzgará por lo que vean sus ojos, ni sentenciará por lo que oigan sus oídos...”
El séptimo de ellos, el don de piedad, lo encontramos en el nuevo testamento, en romanos 8:15. Aquí somos llamados a reconocernos como hijo de Dios, amantes de su compañía.
“ Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el Espíritu que los hace hijos de Dios. Por este Espíritu nos dirigimos a Dios, diciendo: "¡Abbá! ¡Padre!"

¿Cuándo se reciben estos dones?
En el momento del bautismo, todo cristiano recibe el regalo de los dones de parte del Padre celestial y estos son activados luego en la confirmación, cuando la persona  recibe al Espíritu Santo plenamente. Entonces se convierte en un soldado de Cristo siempre dispuesto a luchar por Él.

¿Cuál es el objetivo de su derramamiento en la iglesia de hoy?
1. Dios imparte los dones espirituales conforme a su gracia; no pueden ser adquiridos por mérito humano.
2. Dios imparte los dones espirituales de acuerdo a su propia discreción; no está limitado a los deseos humanos.
3. Dios desea que todo cristiano ejercite los dones espirituales; estas capacidades no están limitadas a ningún creyente.
4. Dios provee los dones para edificar y para ser puestos por causa del ministerio y servicio de la iglesia; no son dados para atraer la atención hacia una persona o satisfacer su ego.
5.  La intención de Dios es que el ministerio de la iglesia sea ejercido a través de los dones espirituales.

Los 7 dones
Sabiduría: Buscar y deleitarse en las cosas de Dios. Nos hará descubrir que lo más importante en la vida es saborear las cosas divinas. Esta sabiduría podríamos compararla con saborear las cosas y misterios de Dios.
·         Entendimiento: Este don nos ayuda a profundizar en los misterios de Dios (Jn 14:26). Comprender la revelación que el Padre nos ha dado.
Toda comprensión de los misterios de Dios procede del entendimiento.
·         Ciencia: Es el que nos ayuda a distinguir entre la importancia que merece el creador y la que merecen sus creaturas. Aquél que posee el don de ciencia nunca dará el primer lugar o tendrá en el centro de su corazón a personas o creaturas ya que este lugar lo ocupa Dios.
El Espíritu de Ciencia nos ayuda a ver que nada creado es superior a su creador.
·         Consejo: Es la capacidad que nos da el Padre para elegir hacer siempre lo que es bueno, lo que más nos conviene, cual opción es la más apropiada y es agradable a los ojos de Dios.
·         Fortaleza: Este don precioso nos es dado para que a pesar de las pruebas y circunstancias difíciles que enfrentemos en la vida, sigamos viviendo nuestra vida de fe con optimismo y esperanza, sin nunca desanimarnos.
Nos ayuda a enfrentar todos los retos y desafíos que aparezcan en nuestro camino y salir victoriosos durante nuestro viaje por la tierra rumbo al cielo.
·         Piedad: Este don es el que nos hace gozarnos en las cosas sagradas. Como la sabiduría, es una aspiración profunda por alcanzarlas y vivir lo eterno, la piedad nos ayuda a regocijarnos en las cosas sagradas.
Un cristiano piadoso, busca siempre estar cerca de Dios, de las actividades de la iglesia. Es el gusto por las cosas santas. (Salmos 27:4)
·         Temor de Dios: Este don no es, como muchos creen, miedo a Dios.
Todo el que ha tenido una vivencia de Dios en su vida sabe que el miedo y temor a Dios y a sus castigos no tienen cabida en su vida. “Tenemos un Dios de amor no de temor.”
Temor de Dios es el miedo a ofenderle, miedo a fallarle, miedo a herirle con nuestros actos.

Oración para pedir los Dones
 “Ven, Espíritu Creador, visita las almas de los fieles; e inunda con tu gracia los corazones que Tú creaste.
Espíritu de Sabiduría, que conoces mis pensamientos más secretos, y mis deseos más íntimos, buenos y malos; ilumíname y hazme conocer lo bueno para obrarlo, y lo malo para detestarlo sinceramente.
Intensifica mi vida interior, por el don de Entendimiento.
Aconséjame en mis dudas y vacilaciones, por el don de Consejo.
Dame la energía necesaria en la lucha contra mis pasiones, por el don de Fortaleza.
Envuelve todo mi proceder en un ambiente sobrenatural, por el don de Ciencia.
Haz que me sienta hijo tuyo en todas las vicisitudes de la vida, y acuda a Ti, cual niño con afecto filial, por el don de Piedad.
Concédeme que Te venere y te ame cual lo mereces; que ande con cautela en el sendero del bien, guiado por el don del santo Temor de Dios; que tema el pecado más que ningún otro mal; que prefiera perderlo todo antes que tu gracia; y que llegue un día a aquella feliz morada, donde Tú serás nuestra Luz y Consuelo, y, cual tierna madre; enjugas “toda lágrima de nuestros ojos”, donde no hay llanto ni dolor alguno, sino eterna felicidad.
 Esto te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.”


Los frutos del Espíritu Santo
(Gálatas 5, 19-23)
“Una evidencia clara de que el Espíritu Santo está obrando en la vida de un cristiano, son la manifestación clara de estos dones. Los nueve frutos aparecen en el libro de Gálatas como amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, fidelidad, mansedumbre, bondad y auto control. Los cristianos que tienen estos frutos son capaces de ser testigos efectivos del amor y la justicia de Dios.”

¿Qué son los frutos del Espíritu Santo?
En la teología cristiana, se dice que la cercanía y la acción del Espíritu Santo induce en el alma del ser humano una serie de hábitos beneficiosos que se conocen como «frutos del Espíritu» y que vienen enumerados en la carta a los gálatas.(5, 22-23)
Los frutos son producto de los dones del Espíritu. Los frutos son actos virtuosos y se distinguen por la alegría que causan en quien los realiza.

¿Cuántos son los frutos del Espíritu Santo?
El texto bíblico menciona 9  frutos del Espíritu Santo los cuales son:
Amor, alegría, paz, tolerancia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio de sí mismo. Pero, la tradición de la Iglesia enumera 12, estos son los siguientes:

·         Caridad: Consiste en amar a Dios y al prójimo
·         Alegría: Es el fruto de este amor y supera todos los goces del mundo
·         Paz: Es el producto de nuestra sumisión a Dios y de la unión con el prójimo.
·         Paciencia: Nos hace soportar cualquier adversidad por amor a Dios.
·         Benignidad: Nos motiva a tratar con cortesía y amabilidad a nuestro prójimo, aunque sea nuestro enemigo
·         Bondad: Nos inclina a hacer el bien a todos, sin distinción
·         Mansedumbre: Nos vuelve indulgentes por las debilidades del prójimo, frena la cólera y nos hace soportar con calma las penas de la vida.
·         Fidelidad: Nos ayuda a mantener nuestra palabra y nos hace evitar cualquier desconfianza, engaño o subterfugio.  
·         Modestia: Nos ayuda a ser sobrios en nuestro diario vivir. A actuar en control de nuestros impulsos.
·         Continencia: Nos hace ponderados, aún en los placeres legítimos y detiene en sus justos límites nuestros sentimientos internos y externos.
·         Castidad: Nos hace reprimir los deseos desordenados de la carne y nos ayuda a mantener la pureza del alma.

ORACIÓN PARA PEDIR LOS FRUTOS
Espíritu de Caridad, haznos amar a Dios y a nuestros semejantes como Tú quieres que los amemos.
Espíritu de Alegría, otórganos la santa alegría, propia de los que viven en tu gracia.
Espíritu de Paz, concédenos tu paz, aquella paz que el mundo no puede dar.
Espíritu de Paciencia, enséñanos a sobrellevar las adversidades de la vida sin indagar el porqué de ellas y sin quejarnos.
Espíritu de Benignidad, haz que juzguemos y tratemos a todos con benevolencia sincera y rostro sonriente, reflejo de tu infinita suavidad.
Espíritu de Bondad, concédenos el desvivirnos por los demás, y derramar a manos llenas, cuantas obras buenas nos inspires.
Espíritu de Longanimidad (serenidad), enséñanos a soportar las molestias y flaquezas de los demás, como deseamos soporten las nuestras.
Espíritu de Mansedumbre, haznos mansos y humildes de corazón, a ejemplo del Divino Corazón de Jesús, obra maestra de la creación.
Espíritu de Fidelidad, otórganos el no vacilar en nuestra fe, y vivir siempre de acuerdo con las enseñanzas de Cristo, e iluminados por tus santas inspiraciones.
Espíritu de Modestia, enséñanos a ser recatados con nosotros mismos, a fin de no servir nunca de tentación a los demás.
 Espíritu de Continencia, haznos puros y limpios en nuestra vida interior, y enérgicos en rechazar cuanto pudiera manchar el vestido blanco de la gracia.
 Espíritu de Castidad, concédenos la victoria sobre nosotros mismos; haznos prudentes y castos; sobrios y mortificados; perseverantes en la oración y amantes de Ti, oh Dios del Amor hermoso.
Todo lo pedimos en el nombre de Jesús, Amén.”


Gabriel A. Salgado P.