La vida es hermosa si tienes a Dios contigo

Hermanos y Amigos

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"El Sepulcro está vacío"












¡¡¡Jesús está Vivo!!!


 " EL SEPULCRO ESTÁ VACÍO "

¡¡¡…Suenen campanas, suenen tambores, suenen guitarras y hosannas a Dios.
Renace el día, surge la luz. Cantemos hermanos un himno a Jesús.
Porque Cristo resucitó!!!!…


Así dice el verso de una canción que entonábamos en la iglesia pequeña de mi pueblo y esta noticia hermosa hoy llena de gozo a todo creyente en Jesucristo.
El, el hijo de María, El Señor, Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, Nuestra esperanza, Nuestro sustento, Nuestro refugio, Nuestra Pascua Inmolada, ha vencido a la muerte y ha resucitado. ¡Cristo vive! Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe.
Jesús, que murió en la cruz, ha resucitado. Ha triunfado de la muerte, del poder de las tinieblas, del dolor y de la angustia.
Esta noticia no puede dejarnos indiferentes. Basta de angustias y tristezas; es tiempo de alegría. De una alegría que no se limita a esta época del año litúrgico, sino que se instala en todo momento en el corazón de los cristianos, porque Jesús está vivo.
Jesús no es una figura que pasó, que existió en un tiempo y que se fue, dejándonos un recuerdo y un ejemplo maravillosos. No: Cristo vive. Jesús es el Emmanuel; Dios con nosotros.
Su Resurrección nos revela que Dios no abandona a los suyos.
¿Puede la mujer olvidarse del hijo de sus entrañas? Pues aunque se olvidara, yo no me olvidaré de ti, había prometido el Señor, según lo relata el libro de Isaías. Y ha cumplido su promesa.
La Resurrección gloriosa del Señor es la clave para interpretar toda su vida, y el fundamento de nuestra fe. Sin esa victoria sobre la muerte, dice San Pablo, toda predicación sería inútil, y nuestra fe estaría vacía de contenido.
La Resurrección de Cristo es la realidad central de la fe católica. La importancia de este milagro es tan grande, que los Apóstoles son, ante todo, testigos de la Resurrección. Anuncian que Cristo vive, y este es el núcleo de toda su predicación. Esto es lo que, después de veinte siglos, nosotros anunciamos al mundo: ¡Cristo vive! La Resurrección es el argumento supremo de la Divinidad de Nuestro Señor.
Jesucristo vive. Y esto nos colma de alegría el corazón. Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe. Jesús, que murió en la cruz, ha resucitado, ha triunfado sobre el dolor y la muerte. En Él, encontramos todo. Fuera de Él, nuestra vida queda vacía.
La Resurrección de Jesús, no tuvo otro testigo que el silencio de la noche pascual. Ninguno de los evangelistas describe la Resurrección misma, sino solamente lo que pasó después. El hecho de la Resurrección misma no fue visto por nadie, ni pudo serlo. La Resurrección fue un acontecimiento estrictamente sobrenatural. No se puede constatar por los sentidos de nuestro cuerpo mortal, ya que no fue un simple levantarse de la tumba para seguir viviendo como antes. La Resurrección es el paso a otra forma de vida, a la Vida gloriosa.
Mateo narra este hecho trascendental para toda la humanidad de esta manera:


"Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos".( Mt. 28, 1-8)


María de Magdala fue a visitar el sepulcro de Jesús, al amanecer del primer día de la semana, del Día del Señor. Este día, es el amanecer de la Nueva Creación en Jesucristo. En el Señor es renovada la primera creación, que había caído bajo la corrupción del pecado. Por eso los cristianos santificaron desde el comienzo este día.
María de Magdala es precisamente una de aquellas mujeres que estaban al pie de la cruz de Jesús y que estaban presentes cuando lo sepultaron. Así que no hay error posible a propósito de la tumba de Jesús.
El Señor ha resucitado de entre los muertos, como lo había dicho. Alegrémonos y regocijémonos todos, porque reina para siempre, aleluya!
Nunca falta la alegría en el transcurso del año litúrgico, porque está permanentemente relacionado, de un modo u otro, con la solemnidad pascual, pero es en este día, Domingo de Pascua de Resurrección, cuando este gozo se pone especialmente de manifiesto.
Con la Muerte y la Resurrección del Señor hemos sido rescatados del pecado, del poder del demonio y de la muerte eterna.
Hermanos, el que venció a la muerte tiene en sus manos el poder para sanarte de tus enfermedades físicas y del alma. El tiene el poder para restaurar tu hogar destruido, para vencer el vicio que te domina. El tiene el poder para vencer la depresión que no te deja, El tiene el poder para darte una vida completamente nueva y lo quiere hacer ahora por tí.
Si sientes que ya no hay forma de cambiar tu vida; si la ciencia no te ofrece una salida más que resignarte a una muerte segura, es hora de darle la oportunidad al que volvió de entre los muertos de hacer su obra de restauración en ti.
No tienes nada que perder, pero mucho que ganar. Por ello, te invito a que con fe hagas esta siguiente oración:


“Señor jesús, tú que venciste la muerte y el pecado con tu poder. En esta hora en que el mundo entero celebra tu gloriosa resurrección, vengo ante ti y te suplico que también me resucites con tu poder.
En tus manos deposito mi vida, sabiendo que tu muerte en la cruz fue para que yo alcanzara la salvación y que por tus santas llagas fuera sanado.
Jesús, ten compasión de mí. Me arrepiento de todos mis pecados y te ruego que también me resucites de mis pecados, vicios y enfermedades. Por tu gloriosa resurrección dame la vida que tu quieres para mí y me entrego a tu santa voluntad de cuerpo alma y espíritu.
Gracias mi Señor, por oír mi oración Señor,
Amén”











Vivamos la Cuaresma: Reflexiones para Meditar


         Ayuno y Abstinencia... ¿Para qué?    

 El ayuno no es un "invento" cristiano. Es una práctica religiosa universal que tiene un importante lugar en la religión islámica y en la judía. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús (Mt. 4, 2; 17, 21; 6, 16; 9, 15), practicó el ayuno desde sus orígenes (Hech. 13, 2; 14, 22).
              Muy temprano también se introdujo el "detalle" de privarse de carne. La carne, en estos tiempos faltos de "heladeras", "frezar" y "carnicerías"... era un producto muy caro que sólo consumían los pudientes. Era, por tanto, un artículo muy apto para ser "transformado" en LIMOSNA (la Iglesia siempre asoció el ayuno a la limosna).
             Mucha gente hace "régimen" para adelgazar. Ello representa un esfuerzo, un sacrificio que se hace voluntariamente para lograr una buena meta: perder kilos sobrantes y ganar salud.
            Ayunar (comer menos de lo que reclama el paladar y el estómago), privarse de carne (y más aún, de otros manjares) y otras muchas acciones -corporales y espirituales- que implican esfuerzo, sacrificio, en el lenguaje religioso se llaman PENITENCIA.

Los cristianos hacemos penitencia por tres motivos:
  • Para expresarle a Dios -mediante algo que nos "cuesta"- nuestro pesar por haber pecado, por haberle ofendido.
  • En recuerdo y unión a los sufrimientos de Cristo que nos redimió no "sentado en una butaca, tomando un refresco", sino colgado de la Cruz.
  • Para ayudar a los necesitados (transformando esa penitencia en limosna).
          La auténtica penitencia cristiana no es un puro formalismo, un simple cumplir la letra sino vivir el ESPÍRITU de esas prácticas.
         Por otra parte, no se trata de "sufrir por sufrir" (eso sería ridículo y hasta enfermizo). El cristiano tiene viva conciencia que la "tiranía" de los gustos corporales (paladar, estómago, comodidad...) no le producen la PAZ y la LIBERTAD que nos trajo Cristo. Dejarse esclavizar por la "ley del placer" esa que dice "date todos los gustos", "no te prives de nada", "pásala de lo mejor" no nos ayuda a asemejarnos a Cristo que "pasó por el mundo haciendo el bien".
         Porque queremos seguir el ejemplo de Cristo en su amor a los demás, las privaciones deben tener consecuencias caritativas: ayudar a las necesidades físicas y espirituales del prójimo. Por eso, el ayuno y la abstinencia, siempre estuvieron unidos a la LIMOSNA: nos privamos de comida, bebida, gustos, diversiones... y su costo lo donamos - en dinero o en especie- para que otros sufran menos.
         Esta es el ALMA de la penitencia, el verdadero ESPIRITU de ella. La que nos hace responder al deseo del Señor: "He preferido la misericordia a los sacrificios".


Reflexiones para meditar en Cuaresma


PRIMERA SEMANA DE CUARESMA
NO HAY PASCUA SIN CUARESMA
         La cuaresma es un tiempo de peregrinación hacia la meta de la Pascua. No es un fin absoluto, sino un trampolín que nos sumerge en la alegría de la resurrección y del resucitado.
        Las semanas que ella abarca, no son un simple trago amargo que debemos beber y descartar con una mueca de desagrado. Al contrario, aunque nos resulte difícil el comprenderlo, la cuaresma es un sacramento, una fuente de bendiciones y de gracias, que nos introduce de forma gradual, en un mejor conocimiento del misterio de Cristo. Y desplazando el pecado de nuestras vidas, nos va "gota a gota" humanizando y cristianizando.
       Tenemos que recordar también que este caminar cuaresmal presenta una dimensión solidaria. Desde los cuatro puntos cardinales, la humanidad creyente se ha puesto en camino, y va convergiendo hacia la noche de la vigilia pascual. Para así llegar a dibujar en el horizonte de este año jubilar, una luminosa cruz del sur.


SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA
LA ESPIRITUALIDAD DEL PEREGRINO
        El camino cuaresmal es un camino de fe, por eso al caminante que lo recorre se lo llama peregrino. Y todo peregrino tiene que ajustarse a una serie de pautas espirituales, que le garantizarán dentro de los imprevistos del camino, arribar a la meta pascual.
        Durante el recorrido, tendremos que pensar en que nuestro Dios no es un Dios de bolsillo. Dios no nos "retribuye" por los esfuerzos realizados durante la peregrinación. Él nos "regala" las ganas y las fuerzas para convertir nuestros esfuerzos en realidad.
       Ahora si podemos pasar a enumerar los tres componentes espirituales básicos que ocupan "la mochila" del peregrino. Ellos son: la oración, el dominio de sí mismo y la solidaridad.
      No es cuestión de elegir solamente uno de ellos. Necesitamos recurrir a los tres, como lo veremos más adelante. No olvidemos que los grandes problemas y malentendidos de la vida espiritual se han producido cuando se ha acentuado uno en detrimento de los otros.

TERCERA SEMANA DE CUARESMA
  EL OXIGENO DEL ALMA
           No se podría concebir una peregrinación hacia una santuario, que no estuviera jalonada por la oración. Otro tanto tendríamos que decir de nuestro peregrinar cuaresmal. Sin la oración, nos faltaría aire para respirar la vida de la fe. Permaneceríamos inermes y sin poder avanzar hacia el horizonte pascual.
          Por eso el peregrino busca intensificar su intimidad con Dios. Procura respirar "boca a boca" con el Señor dador de vida. A él recurre, necesitado de reanudar una comunicación que lo sane de su postración espiritual.
          La oración tiene también un invalorable poder curativo. En una longitud de onda distinta, pero real y efectiva, la oración en el nombre del Señor Jesús, atraviesa tiempos y distancias.
          El cristiano, al utilizarla con humildad, estará cumpliendo con un verdadero ministerio de la oración.
         Cabe preguntarnos qué pasaría con la humanidad, continuamente acunada por la oración de los creyentes, si estos algún día dejasen de orar...

CUARTA SEMANA DE CUARESMA
CON CORAZON DE ATLETA
           Afrontar una larga peregrinación sin tener en cuenta nuestro estado físico, resultaría un despropósito, y correríamos el riesgo de quedar a mitad de camino, o de hacer el resto del recorrido en una ambulancia.
          Por eso, se hará necesario evaluar nuestras posibilidades para afrontar el desafío y poder asumirlo con corazón de atleta.
          En nuestra vida espiritual ocurre otro tanto. Tendremos que ir entrenándonos durante la cuarentena cuaresmal, a fin de conseguir un dominio sobre nosotros mismos, que nos permita con la gracia de Dios, practicar las virtudes cristianas y combatir los vicios que nos deshumanizan.
         El ayuno en el camino, no consiste en una mera acrobacia de autocontrol. De ninguna manera. Todo ayuno cristiano debe ser personal y personalizador. Personal, porque busca seguir a la persona de Cristo pobre y despojado. Personalizador, porque el peregrino, en la medida que siga a Cristo, se irá él mismo cristianizando.

QUINTA SEMANA DE CUARESMA
GLOBALIZAR LA SOLIDARIDAD
           La Cuaresma es un tiempo fuerte que hay que revivir en comunión y en participación. Las peregrinaciones se realizan habitualmente en grupos solidarios, y estos proclaman a un solo Señor, un solo bautismo, y una misma fe.
          Hoy estamos sumergidos en una cultura subjetiva y egoísta, alejada de los criterios evangélicos de la fraternidad. Sin embargo, estos nos recuerdan, que nuestra propia vida depende nuestro hermano.
          Las grandes carencias de nuestro mundo actual, se generan en la falta de participación a todo nivel. Al no compartirse la abundancia de los bienes materiales, intelectuales y espirituales, se producen las grandes injusticias que claman al cielo.
         En la sociedad de nuestros días, son pocos los que se quedan con mucho, y son muchos los que reciben cada vez menos.
         Por eso, tendremos que aprovechar estos cuarenta días de entrenamiento, para aprender a compartir. Sabiendo eque cuando se comparte sobra.


El Señor de la vida les bendiga y les guarde
Gabriel Salgado

Texts taken from de Buenas Nuevas.com






Cuaresma: razones para Ayuno y Abstinencia

Ayuno y Abstinencia... ¿Para qué?


El ayuno no es un "invento" cristiano. Es una práctica religiosa universal que tiene un importante lugar en la religión islámica y en la judía. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús (Mt. 4, 2; 17, 21; 6, 16; 9, 15), practicó el ayuno desde sus orígenes (Hech. 13, 2; 14, 22).
Muy temprano también se introdujo el "detalle" de privarse de carne. La carne, en estos tiempos faltos de "heladeras", "frezar" y "carnicerías"... era un producto muy caro que sólo consumían los pudientes. Era, por tanto, un artículo muy apto para ser "transformado" en LIMOSNA (la Iglesia siempre asoció el ayuno a la limosna).
Mucha gente hace "régimen" para adelgazar. Ello representa un esfuerzo, un sacrificio que se hace voluntariamente para lograr una buena meta: perder kilos sobrantes y ganar salud.
Ayunar (comer menos de lo que reclama el paladar y el estómago), privarse de carne (y más aún, de otros manjares) y otras muchas acciones -corporales y espirituales- que implican esfuerzo, sacrificio, en el lenguaje religioso se llaman PENITENCIA.
Los cristianos hacemos penitencia por tres motivos:
Para expresarle a Dios -mediante algo que nos "cuesta"- nuestro pesar por haber pecado, por haberle ofendido.
En recuerdo y unión a los sufrimientos de Cristo que nos redimió no "sentado en una butaca, tomando un refresco", sino colgado de la Cruz.
Para ayudar a los necesitados (transformando esa penitencia en limosna).
La auténtica penitencia cristiana no es un puro formalismo, un simple cumplir la letra sino vivir el ESPÍRITU de esas prácticas.
Por otra parte, no se trata de "sufrir por sufrir" (eso sería ridículo y hasta enfermizo). El cristiano tiene viva conciencia que la "tiranía" de los gustos corporales (paladar, estómago, comodidad...) no le producen la PAZ y la LIBERTAD que nos trajo Cristo. Dejarse esclavizar por la "ley del placer" esa que dice "date todos los gustos", "no te prives de nada", "pásala de lo mejor" no nos ayuda a asemejarnos a Cristo que "pasó por el mundo haciendo el bien".
orque queremos seguir el ejemplo de Cristo en su amor a los demás, las privaciones deben tener consecuencias caritativas: ayudar a las necesidades físicas y espirituales del prójimo. Por eso, el ayuno y la abstinencia, siempre estuvieron unidos a la LIMOSNA: nos privamos de comida, bebida, gustos, diversiones... y su costo lo donamos - en dinero o en especie- para que otros sufran menos.
Esta es el ALMA de la penitencia, el verdadero ESPIRITU de ella. La que nos hace responder al deseo del Señor: "He preferido la misericordia a los sacrificios".



Reflexiones para meditar en Cuaresma




por Pedro Alurralde, osb

Monasterio Santa María de Los Toldos





PRIMERA SEMANA DE CUARESMA



NO HAY PASCUA SIN CUARESMA



La cuaresma es un tiempo de peregrinación hacia la meta de la Pascua. No es un fin absoluto, sino un trampolín que nos sumerge en la alegría de la resurrección y del resucitado.



Las semanas que ella abarca, no son un simple trago amargo que debemos beber y descartar con una mueca de desagrado. Al contrario, aunque nos resulte difícil el comprenderlo, la cuaresma es un sacramento, una fuente de bendiciones y de gracias, que nos introduce de forma gradual, en un mejor conocimiento del misterio de Cristo. Y desplazando el pecado de nuestras vidas, nos va "gota a gota" humanizando y cristianizando.



Tenemos que recordar también que este caminar cuaresmal presenta una dimensión solidaria. Desde los cuatro puntos cardinales, la humanidad creyente se ha puesto en camino, y va convergiendo hacia la noche de la vigilia pascual. Para así llegar a dibujar en el horizonte de este año jubilar, una luminosa cruz del sur.





SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA



LA ESPIRITUALIDAD DEL PEREGRINO



El camino cuaresmal es un camino de fe, por eso al caminante que lo recorre se lo llama peregrino. Y todo peregrino tiene que ajustarse a una serie de pautas espirituales, que le garantizarán dentro de los imprevistos del camino, arribar a la meta pascual.



Durante el recorrido, tendremos que pensar en que nuestro Dios no es un Dios de bolsillo. Dios no nos "retribuye" por los esfuerzos realizados durante la peregrinación. Él nos "regala" las ganas y las fuerzas para convertir nuestros esfuerzos en realidad.



Ahora si podemos pasar a enumerar los tres componentes espirituales básicos que ocupan "la mochila" del peregrino. Ellos son: la oración, el dominio de sí mismo y la solidaridad.



No es cuestión de elegir solamente uno de ellos. Necesitamos recurrir a los tres, como lo veremos más adelante. No olvidemos que los grandes problemas y malentendidos de la vida espiritual se han producido cuando se ha acentuado uno en detrimento de los otros.





TERCERA SEMANA DE CUARESMA



EL OXIGENO DEL ALMA



No se podría concebir una peregrinación hacia una santuario, que no estuviera jalonada por la oración. Otro tanto tendríamos que decir de nuestro peregrinar cuaresmal. Sin la oración, nos faltaría aire para respirar la vida de la fe. Permaneceríamos inermes y sin poder avanzar hacia el horizonte pascual.



Por eso el peregrino busca intensificar su intimidad con Dios. Procura respirar "boca a boca" con el Señor dador de vida. A él recurre, necesitado de reanudar una comunicación que lo sane de su postración espiritual.



La oración tiene también un invalorable poder curativo. En una longitud de onda distinta, pero real y efectiva, la oración en el nombre del Señor Jesús, atraviesa tiempos y distancias.



El cristiano, al utilizarla con humildad, estará cumpliendo con un verdadero ministerio de la oración.

Cabe preguntarnos qué pasaría con la humanidad, continuamente acunada por la oración de los creyentes, si estos algún día dejasen de orar...





CUARTA SEMANA DE CUARESMA



CON CORAZON DE ATLETA



Afrontar una larga peregrinación sin tener en cuenta nuestro estado físico, resultaría un despropósito, y correríamos el riesgo de quedar a mitad de camino, o de hacer el resto del recorrido en una ambulancia.



Por eso, se hará necesario evaluar nuestras posibilidades para afrontar el desafío y poder asumirlo con corazón de atleta.



En nuestra vida espiritual ocurre otro tanto. Tendremos que ir entrenándonos durante la cuarentena cuaresmal, a fin de conseguir un dominio sobre nosotros mismos, que nos permita con la gracia de Dios, practicar las virtudes cristianas y combatir los vicios que nos deshumanizan.



El ayuno en el camino, no consiste en una mera acrobacia de autocontrol. De ninguna manera. Todo ayuno cristiano debe ser personal y personalizador. Personal, porque busca seguir a la persona de Cristo pobre y despojado. Personalizador, porque el peregrino, en la medida que siga a Cristo, se irá él mismo cristianizando.





QUINTA SEMANA DE CUARESMA



GLOBALIZAR LA SOLIDARIDAD



La Cuaresma es un tiempo fuerte que hay que revivir en comunión y en participación. Las peregrinaciones se realizan habitualmente en grupos solidarios, y estos proclaman a un solo Señor, un solo bautismo, y una misma fe.



Hoy estamos sumergidos en una cultura subjetiva y egoísta, alejada de los criterios evangélicos de la fraternidad. Sin embargo, estos nos recuerdan, que nuestra propia vida depende nuestro hermano.



Las grandes carencias de nuestro mundo actual, se generan en la falta de participación a todo nivel. Al no compartirse la abundancia de los bienes materiales, intelectuales y espirituales, se producen las grandes injusticias que claman al cielo.



En la sociedad de nuestros días, son pocos los que se quedan con mucho, y son muchos los que reciben cada vez menos.



Por eso, tendremos que aprovechar estos cuarenta días de entrenamiento, para aprender a compartir. Sabiendo que cuando se comparte sobra.



Cuaresma - En espera de la Pascua de Nuestro Salvador

Cuaresma -Preparémonos para la Pascua de Nuestro Salvador
Queridos hermanos y amigos: El miércoles, 9 de marzo, comenzamos a vivir una fecha importante en el calendario Cristiano. Con la ceremonia del miércoles de cenizas, comenzamos a vivir el tiempo de cuaresma. Son cuarenta días que nos invitan a transitarlos en reflexión y oración.
En nuestro blog compartiremos temas relacionados con este periodo, que esperamos sean de ayuda e inspiración para todos ustedes.
( Para ayudarles a enriquecer sus actividades espirituales en este periodo, en la sección: ESTUDIOS AVANZADOS -Libros y documentos (Links de Descarga) . pueden bajar el cuadernillo de ejercicios espirituales titulado: Calendario de actividades para cuaresma. )

¿Qué es la Cuaresma?
La Constitución del Concilio Vaticano II sobre la "Sagrada Liturgia" (llamada Sacrosanctum Concilium) considera a la Cuaresma como el tiempo litúrgico en que los cristianos se preparan a celebrar el MISTERIO PASCUAL, mediante:
 Una verdadera CONVERSIÓN INTERIOR;
El recuerdo o celebración del BAUTISMO;
Y la participación en el sacramento de la RECONCILIACIÓN (SC 109-110).
Para alcanzar estos grandes objetivos espirituales, la Iglesia nos propone intensificar las siguientes prácticas:
• La lectura y meditación de la PALABRA DE DIOS;
• La ORACIÓN (personal y comunitaria);
• La PENITENCIA (ayuno, abstinencia, otros sacrificios);
• La LIMOSNA (aliviar las necesidades de los otros).
La CELEBRACIÓN DE LA PASCUA es, por tanto, la meta a la que tiende toda la Cuaresma. Cristo llega a la Resurrección, luego de conformar su vida a la Voluntad de Dios lo cual incluye el Viernes Santo... Nosotros -sus seguidores- durante la Cuaresma revisamos nuestra vida para purificarla y hacerla semejante a la de Jesús. Con las prácticas cuaresmales podemos experimentar más intensamente, el sentido último de la vida cristiana: "padecemos juntamente con Él, para ser también juntamente glorificados" (Rm. 8, 17).

Historia de la Cuaresma
Cuando nos empezábamos a acostumbrar al color verde, aparece el morado, color serio, grave, que no invita a la euforia sino al recogimiento y a la reflexión.
Comienza la Cuaresma: gran retiro espiritual preparatorio para la "fiesta de las fiestas": La Pascua.
Fue en el siglo IV -después de muchas variantes- que se fijaron los "cuarenta" días. (Conviene saber que en aquellos "piadosos" años se ayunaba todos los días menos los sábados y domingos).
La Cuaresma, tradicionalmente, tuvo un triple componente: la preparación pascual; el catecumenado y la penitencia canónica. San León -Papa entre los años 440 y 461- enseñaba que "la Cuaresma es un retiro colectivo de cuarenta días, durante los cuales la Iglesia, proponiendo a sus fieles el ejemplo que le dio Cristo en su retiro al desierto, se prepara para la celebración de las solemnidades pascuales, con la purificación del corazón y una práctica perfecta de la vida cristiana".
Está clara la propuesta de conversión interior para toda la comunidad. Además el primer domingo de Cuaresma se inscribían los "elegidos" para recibir el bautismo (éstos habían tenido una preparación de tres años llamada "catecumenado"). Éste era el segundo motivo de las prácticas cuaresmales: acompañar con la oración y la penitencia a quienes recibirían el bautismo de la Vigilia Pascual.
Este fraterno acompañamiento se aplicaba, también, a los hermanos que habían recibido "especiales penitencias" (penitencia canónica) por sus pecados y cuya reconciliación con la Iglesia se producía el Jueves Santo.

¿Por qué Miércoles? ¿Por qué la ceniza?
La duración de la Cuaresma -el tiempo de preparación a la PASCUA, la fiesta de las fiestas- sufrió muchas variaciones hasta quedar fijada en cuarenta días. Como se los contaba "desde" el Domingo de Pascua, los cuarenta días caían en domingo (ese domingo se llamaba precisamente domingo de "cuadragésima").
La Iglesia -antiguamente- acostumbraba reconciliar a los "penitentes públicos" el Jueves Santo. Por eso, seguramente, "alguien" pensó que ese día debían concluir las rigurosas penitencias que realizaban. Entonces, para que siguieran siendo "cuarenta días", el comienzo del ayuno se remitió al miércoles previo a ese primer domingo. En una palabra: cuarenta días previos al Jueves Santo caen en día Miércoles.
¿Y por qué la Ceniza? Porque con ella eran rociados los penitentes públicos como parte del rito de reconciliación. Al desaparecer la penitencia "pública", la Iglesia conservó ese rito penitencial. El Papa Urbano II, a fines del siglo XI, lo extendió a toda la cristiandad.
La ceniza es el símbolo "natural" (no inventado por el hombre), de "lo que fue" y "ya no existe", desde un papel, un carbón... hasta los restos del ser humano.
La ceniza es el "residuo", lo que queda después de que algo se destruye por el fuego. Este elemento natural, casi impalpable, que desaparece "al menor soplo", siempre tuvo para el hombre resonancias y evocaciones muy profundas.
En la Biblia se la utiliza como símbolo de lo efímero, de lo precario, de lo transitorio, de lo que pasa rápidamente (ver Job 13, 12). Por lo mismo adquiere un significado de dolor, llanto y sufrimiento y pasa a ser una "señal", un símbolo del reconocimiento del propio pecado y de la consiguiente voluntad de penitencia.
La ceniza que se emplea el Miércoles de Ceniza, se hace con los ramos bendecidos el año anterior el Domingo de Ramos. Antes de aplicársela en forma de cruz sobre la frente (también se puede esparcir un poquito de ceniza sobre los cabellos) se bendice con una fórmula que se refiere a nuestra condición pecadora y a la conversión; a la vez se pide la gracia necesaria para que los cristianos -mediante la práctica cuaresmal- nos preparemos con esmero a celebrar la PASCUA DE JESÚS.
El Sacerdote, al aplicarla, dice una de estas dos fórmulas. "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás" (Gn. 3, 19) o "Conviértete y cree en el Evangelio" (Mc. 1, 15). Las dos se complementan, mientras la primera nos recuerda "cómo se pasa la vida", la otra apunta a la actitud de conversión interior, a la vuelta de Cristo.
El simbolismo de la ceniza es denso, profundo, conmovedor.
Todo se convertirá en ceniza: mi casa, mi ropa, mi televisor, mi dinero, el perro que me acompaña,  las personas que he amado y aquellos que he temido. Lo que sobre la tierra me ha parecido grande y lo que me ha parecido pequeño... todo será ceniza.
Pero por encima de esta condición débil y caduca del hombre que nos provoca pensamientos de honda reflexión y humildad, por encima de nuestra condición pecadora y frágil que reclama arrepentimiento, penitencia y conversión interior, la Iglesia nos recuerda que la Cuaresma es el itinerario hacia la PASCUA.
Penetrándolo todo está la fuerza salvadora y sanadora de Cristo que "vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia", ya que "él no quiere la muerte del pecador sino que se arrepienta y viva", porque él "es la Resurrección y la Vida".
En cada "signo" de la Cuaresma debemos descubrir la voz amorosa de Jesús, exclamando: "No rechazaré a nadie que venga a Mí".
Continuaremos con: (razones para el ayuno y la abstinencia y reflexiones para cuaresma)
Texts taken from: poraccioncatolica.com