La vida es hermosa si tienes a Dios contigo

Hermanos y Amigos

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Tu hermano espera que le hables de Jesús

Tu hermano espera que le hables de Jesús


No hay persona en el mundo que habiendo descubierto un tesoro no se llene de gozo y no comparta esta noticia, aunque sea con unos pocos, eso lo dice claramante Jesús en una de sus parábolas (Mateo 13:44-46). Descubrir un tesoro es motivo de alegría y júbilo y esta alegría y júbilo le hacen compartir la buena noticia con sus cercanos, amigos y quien le quiera escuchar. Es tan grande la alegría que no se puede guardar. Eso mismo sucede con el hombre /mujer que ha descubierto el tesoro que es Jesús.

Todo el que ha tenido un encuentro personal con EL Señor de la Vida, no puede seguir impávido por la existencia tal como si nada hubiese pasado.  ¡¡¡No…. Imposible!!!! poder ocultar el deleite que provoca haberle experimentado vivo y ocupado por lo que me sucede. Experimentar que su amor por mí es real y que lo único que quiere es caminar conmigo y que sea felíz. Sin embargo, a veces sucede que esta alegría la vamos apagando con nuestra rutina y nuestros temores y así dejamos de cumplir el mandamiento n°11 , establecido por el propio Jesucristo y que se transforma en nuestra propia "Gran Omisión".

Ahora, te pregunto, ¿Quieres descubrír cual es nuestra "gran omisión" y cómo podemos revertirla? Entonces, como primer paso, leamos la palabra de DIOS:

“Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,hasta el fin del mundo. Amén” Mc 16,15-20: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.” (Mt 28,16-20.)
Lo que acabamos de leer es un mandamiento, ley,orden,ordenanza. Es el mandamiento n°11 y, como antes mencioné, fué decretado por el mismo Señor jesucristo instantes antes de partir. Todos los bautizados estamos llamados a cumplir con este mandamiento, pero tristemente muchísimos cristianos no lo hemos hecho y se ha transformado en nuestra gran omisión.

¿Por qué no la cumplimos?

1.-Ignorancia:
Es increible que muchos cristianos no tengan conocimiento ni manejo de la palabra, en circunstancias que a través de ella conocemos lo que quiere y espera de nuestro Dios de nosotros sus hijos. como dijo un hermano, la sagrada escritura es la casa de DIOS. Aquí el nos espera para enseñarnos, consolarnos y conversar con nosotros y, aún así no le visitamos.
 2.- Comodidad :
 Muchos nos escudamos en la falta de tiempo y las obligaciones..."No tengo tiempo, entre la casa y mi trabajo termino agotado(a)"...." Cómo quisiera pero no puedo..... " Para eso hay que tener alma de misionero y yó no la tengo".
 3.- Cristianos tibios, hacen las cosas a medias, viven de estados de ánimo, no se comprometen:
 ..." Bueno, yo no me atrevo ni puedo. Además, para eso estan los misioneros pues, los curas y las monjas para eso están". U otras excusas:" La verdad es que soy muy ignorante y necesitaría más instrucción. No me atrevo, no me creerían, y un largo etc,etc, etc".-
"Jesús tiene un mensaje especial para ellos: “Conozco tus obras, no eres frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente; pero como eres tibio, ni frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.” ( Apoc. 3. 15-16)

Hermanos y amigos, para hablar de lo que hace Dios en tu vida, o, de la forma en que lo conociste, no necesitas de doctorados y estudios avanzados. Aveces, llega más al alma del otro un testimonio sincero de una persona que ha sentido la acción de Dios en su vida, que si recibiera la doctrina intelectual del mejor de los teólogos. Lo que Jesús te pide en el mandamiento 11, es que compartas lo que El ha hecho en tgì y por tì en tu vida; que seas testigo de su acción y des testimonio de ello en tu entorno inmediato. Tus compañeros de trabajo, tus amigos, tu familia y en tu hogar y si te atreves a cumplir con este mandato, El no te dejará solo.

El Señor Jesús es un buen patrón

Para cumplir con la misiòn de anunciarle y compartir que está vivo, no te deja solo en tu cometido, te entrega todas las herramientas necesarias para que tu misión tenga èxito y esas herramientas estàn descritas en la biblia. He aquì las promesas de parte de Jesùs si hablas de El:

a) Si cumplimos lo que el nos manda no seremos sus seguidores, seremos sus amigos:
 Cuando compartimos las cosas que Dios ha hecho en nuestras vidas con el colega que vemos está triste, con el amigo que está sin trabajo, con el que se encuentra enfermo, y todo auqel que tenga necesidad de su auxilio, dejaremos de ser parte del enorme grupo de sus seguidores y pasaremos a formar parte de grupo selecto de sus amigos. "Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre. " (Jn:15:14-15)

Además de lo anterior tenemos otras 2 promesas que no son menores:
b) El estará con nosotros hasta el fin:
 " ...y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."
 (Mt: 28:20b)
c) Nos compartirá de su gloria y poder:
 "Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien."   (Marcos16:17-18)


La mies es mucha y el tiempo apremia...hay muchos hermanos y amigos que están esperando encontrar alivio para su corazón en este mundo de locos y este alivio sólo Jesús lo puede entregar. No dudes en ser canal de la gracia de Dios, alguien está esperando escuchar las buenas noticias de parte del Padre para que esta vida recobre el sentido y lleguen tiempos de refrigerio para el alma acongojada...


Paz y Bien
 . Gabriel Salgado P tiempodealabanza@gmail.com
 

Citas Bíblicas y Oraciones para los Enfermos


Citas Bíblicas y OraCIONES PARA LOS ENFERMOS


Amigos y hermanos, quiero que pienses un instante en cuanta gente en el mundo se encuentra en este mismo momento postrada en una cama, sufriendo los dolores y la angustia de la enfermedad, sin encontrarle una razón para su padecimiento.  Este pensamiento me lleva al padecer de mi propia madre que en sus últimas dos semanas de vida con un cáncer cruel  que le acompañó hasta que entregó su último aliento al Señor Jesús. Ahora que ha pasado un poco de tiempo desde que partió, me queda el consuelo de haber compartido con ella la palabra del Señor, la oración,  nuestro mutuo amor en la intimidad de nuestro hogar. Recuerdo que cuando le venían las crisis de dolor físico, me angustiaba y le pedía al Señor me mostrara la razón de para qué tanto dolor y en la oración le buscaba un sentido a aquel sufrimiento. Ahora que han pasado los meses, y en el consuelo que me trae el recuerdo de la forma dulce en que partió mi Guadalupe, me inunda de paz la certeza de saber que su dolor no fue en vano y que a través de el, ella sembraba para eternidad y que completaba con y por su sufrir, los sufrimientos que nuestro salvador padeció en la cruz por su salvación y la de todos los creyentes.

Por el consuelo y la paz que en su momento recibimos nuestra familia y madre, con la lectura de la palabra y de la oración, es que quiero compartir con ustedes algunos textos bíblicos, oraciones y un estudio, respecto al sentido que debemos darle al dolor los cristianos, con la esperanza que todo esto les sirva de ayuda en la situación difícil que están viviendo y que traigan consuelo, sentido y esperanza al postrado y sean de ayuda para quienes los acompañan.

Juan Pablo II dijo alguna vez, dirigiéndose a los enfermos: “Vosotros tenéis que desarrollar una tarea altísima, estáis llamados a completar en vuestra carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia (Col 1, 24). Con vuestro dolor podéis afianzar a las almas vacilantes, volver a llamar al camino recto a las descarriadas, devolver serenidad y confianza a las dudosas y angustiadas. Vuestros sufrimientos, si son aceptados y ofrecidos generosamente en unión de los del Crucificado, pueden dar una aportación de primer orden en la lucha por la victoria del bien sobre las fuerzas del mal, que de tantos modos insidian a la humanidad contemporánea. En vosotros, Cristo prolonga su pasión redentora. ¡Con Él, si queréis, podéis salvar el mundo!” (Juan Pablo 11, Turin, 13-lV-1980).

Amigo, Dios no es ajeno a tus dolores y por medio de su palabra quiere hacerte saber que está a tu lado en medio del trance que hoy te toca vivir. Mi Dios no es uno que encuentre gozo en el dolor de sus creaturas y sus corazón se duele con tu padecer. Para ti que sufres la esclavitud de la enfermedad y para aquellos que quieran llevar  una palabra de alivio y consuelo a quienes sufren está dedicado este artículo.

 Qué dice la palabra de Dios


·                    Valor redentor del dolor: 2 Cor.
·                    Misterio del dolor: Job 42, 1-6.
·                    Coger la Cruz y seguir a Cristo: Lc 9, 23.
·                    El sufrimiento de aquí abajo no tiene proporción con la gloria del cielo: 2 Cor   4, 17.
·                    En el "mundo nuevo" no habrá ya dolor, ni pena: Apoc 7, 17; 21, 4.
·                    Oración de un afligido: Salmo 102
·                    El Señor es mi pastor: Salmo 23
·                    Paciencia y confianza: Eclesiástico 2:2-6.
·                    "¡Ten confianza en el Señor! ¡Ten valor, no te desanimes! ¡Sí, ten confianza en el Señor!" Salmo 27:14
·                    "Pero tú Señor, eres mi escudo protector, eres mi Gloria, eres quien me reanima." Salmo 3:4
·                    "Tú Señor, eres mi fuerza; ¡yo te amo! Tú eres mi protector, mi lugar de refugio, mi libertador, mi Dios, la roca que me protege, mi escudo, el poder que me salva, mi más alto escondite". Salmo 18: 1-3
·                    "Señor, mi protector, a ti clamo. No te niegues a responderme, ya puedo contarme entre los muertos. Oye mis gritos cuando te pido ayuda, cuando extiendo mis manos hacia tu santo templo….¡Bendito sea el Señor, que ha escuchado mis ruegos! El Señor es mi poderoso protector; en él confié plenamente y él me ayudó. Mi corazón está alegre; cantaré y dare gracias al Señor." Salmo 28 : 1-2, 6-7
·                    "Bendito sea el Señor, que con su amor hizo grandes cosas por mí en momentos de angustia. En mi inquietud llegué a pensar que me habías echado de tu presencia; pero cuando te pedí ayuda, tú escuchaste mis gritos  Salmo 31 : 21-22
·                    "Recurrí al Señor y él me contestó, y me libró de todos mis temores. Los que miran al Señor quedan radiantes de alegría y jamás se verán defraudados. Este pobre gritó y el Señor lo oyó y lo libró de todas sus angustias. El angel del Señor protege y salva a los que honran al Señor." Salmo 34: 4-7
·                    "¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡El es mi Dios y Salvador!" Salmo 42:5
·                    "Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; nuestra ayuda en momentos de angustia. Por eso no tendremos miedo, aunque se deshaga la tierra, aunque se hundan los montes en el fondo del mar, aunque ruja el mar y se agiten sus olas, aunque tiemblen los montes a causa de su furia." Salmo 46: 1-2
·                    "Cuando tengo miedo confío en ti. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no tengo miedo." Salmo 56:3-4
·                    "Yo canto al Señor, que me da fuerzas. ¡Él es mi Salvador!" Salmo 118: 14
·                    "A ti clamo, Señor, y te digo: ‘Tú eres mi refugio; tú eres todo lo que tengo en esta vida. Presta atención a mis gritos, porque me encuentro sin fuerzas." Salmo 142: 5-6
·                    "He aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece." Filipenses 4: 12-13
·                    "Por eso no nos desanimamos. Pues aunque por fuera nos vamos deteriorando, por dentro nos renovamos día a día. Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una Gloria eternal mucho más grande y abundante. Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ve son eternas. Nosotros somos como una casa terrenal, como una tienda de campaña no permanente; pero sabemos que si esta tienda se destruye, Dios nos tiene preparada en el cielo una casa eternal, que no ha sido hecha por manos humanas." 2 Corintios 4: 16-18, 5: 1-2.
·                    "Dios ha preparado para los que lo aman cosas que nadie ha visto ni oído, y ni siquiera pensado." 1 Corintios : 9



Otros textos sobre la enfermedad y el sufrimiento
                       Presencia del dolor y de la enfermedad en el mundo

Podríamos decir que 5 son las causas de las enfermedades que afligen a los hombres:
1.      Aumentar sus méritos, como aconteció con Job y los mártires;
       2.       Conservar su humildad, de lo que es ejemplo San Pablo combatido por Satanás (2 Cor 12)
     3.      Para que conozcamos nuestros pecados y nos enmendemos, como sucedió a María hermana de Moisés (Num 12) y al paralítico de Cafarnaum (Mc 2, Iss.);
    4.      Para dar mayor gloria a Dios, como ocurrió con el ciego de nacimiento (Jn 9) y con Lázaro (Jn 11)
   5.      Principio de condenación, como ocurrió con Herodes (Hech 12) y con Antioco (2 Reyes 9)
                     
                                     Los enfermos y la mortificación

Una enfermedad sirve para purificación y un mayor acercamiento a Dios.

En ocasiones una enfermedad hace entrar en el buen camino a quien era malvado cuando sano. Igualmente puede ocurrir a propósito de otra desgracia cualquiera: La tribulación hará comprender. (Is 28, 19)
Vosotros tenéis un puesto importante en la Iglesia, si sabéis interpretar vuestra situación difícil a la luz de la fe y si, bajo esta luz, sabéis vivir vuestra enfermedad con corazón generoso y fuerte. Cada uno de vosotros puede entonces afirmar con San Pablo: "Completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo, a favor de su Cuerpo que es la Iglesia." (Col 1, 24) (Juan Pablo II, Sobre la fortaleza, Aud. gen. 15-XI-1978.)
Muchos son mártires en cama. Yace el cristiano en el lecho, le atormentan los dolores, reza, no se le escucha, o quizás se le escucha, pero se le prueba, se le ejercita, se le flagela para que sea recibido como hijo. Se hace mártir en la cama y le corona el que por él estuvo pendiente en la cruz. (San Agustín, Sermón 286)
 

ORACIONES POR LOS ENFERMOS

I

YO EN LA CAMA, TU EN LA CRUZ
¡Jesús, Jesús! Yo en la cama y Tu en la cruz.
Yo en la cama, acostado; Tu en la cruz, clavado.
Yo, la cabeza en blanda almohada; Tu, la tuya, de espinas coronada.
Yo, quejándome; Tu, animándome.
Yo, sin pensar que mis dolores unidos a los Tuyos, tienen un valor infinito.
Tu, anhelando sufrir más para pagar nuestros pecados.
Jesús, Jesús, yo en la cama y Tu en la cruz.
Jesús, creo en ti. Jesús, espero en ti. Jesús, voy a ti.

II

CREO EN TI
Cuando llega la dificultad y las pruebas, en los momentos de angustia, de duda o enfermedad, es bueno decir al Señor que seguimos creyendo en El.
 Señor, Tu siempre me has dado la fuerza necesaria,
y, aunque débil, Creo en Ti.
Señor, Tu siempre me has guardado En la prueba,
Y, aunque estoy en ella, creo en Ti.
Señor, Tu siempre me has dado la paz de cada día,
y, aunque angustiado, creo en Ti.
Señor, Tu siempre has alumbrado mis tinieblas,
Y, aunque no tengo luz, creo en Ti. 

III

ACEPTACIÓN DE LA ENFERMEDAD I
Señor Jesús, la enfermedad ha llamado a la puerta de mi vida: una experiencia dura, una realidad difícil de aceptar. No obstante, te doy gracias por esta enfermedad: me ha hecho tocar con la mano la fragilidad y la precariedad de la humana existencia. Ahora miro todo con otros ojos: lo que soy y lo que tengo, no me pertenece, es un don tuyo. He descubierto qué quiere decir depender, tener necesidad de todo y de todos, no poder hacer nada solo.
He vivido la soledad y la angustia, también el afecto y la amistad de tantas personas. ¡Señor!, aunque me es difícil, repito: "¡Hágase tu voluntad!". Te ofrezco mis sufrimientos y los uno a los de Cristo Crucificado.
Bendice las personas que me asisten y las que sufren por mí. Amén.

IV
ACEPTACIÓN DE LA ENFERMEDAD II
Ayúdame, Señor, a obtener el fruto espiritual que Tú pretendes con esta enfermedad que me has enviado. Haz que comprenda que las enfermedades del cuerpo me ayudan a conseguir un conocimiento más perfecto del mismo, a desprenderme de todo lo creado y me invitan mediante la espontánea reflexión que trae consigo, sobre la brevedad de la vida, a trabajar con más empeño y seriedad en preparar mi alma para la vida futura donde no existe ni enfermedad ni pena, sino el eterno gozo de tu compañía. Esto lo pido en tu dulce nombre mi Jesús, amén

Pueden ACCEDER el texto completo desde: ESTUDIOS AVANZADOS libros y documentos....

5 Pasos para formar parte de la familia de Dios


Queridos amigos y hermanos: Muchas veces en mi caminar con el Señor, me he sentido angustiado con la idea de no saber si mi vida y forma de proceder están siendo del agrado del Maestro o no. Y esta duda se agranda cuando me encuentro con hermanos que tienen una visión del Padre, como un Dios severo y castigador, que nos mira cada instante en búsqueda del menor error para castigarnos y restar puntos para entrar al cielo.



En lo personal, creo que por méritos nadie puede entrar a la presencia del Padre ni mucho menos formar parte de su familia…Todo deviene de su misericordia y su plan de salvación para con nosotros sus hijos es que dependamos enteramente de EL. Esta premisa es simple, pero nosotros los hombres  nos encargamos de complicar las cosas y más aún las espirituales.  Es por ello que te invito a que te tomes un momento para reflexionar y re descubrir que hay:







1. Descubre que Dios, en su amor, tiene un plan de salvación diseñado exclusivamente para ti.
El amor del PADRE por ti no tiene medida y EL quiere que tú experimentes su paz y vida en una intima relación con EL: De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

2. Para alcanzar sus gracias tenemos un enorme obstáculo por franquear.
Nuestros pecados, egoísmos y debilidades han provocado un abismo sin medida  entre DIOS y nosotros que nos impiden que sus bendiciones y amor lleguen a nuestras vidas: por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El problema se agudiza ya que nada de lo que hagamos nos va a permitir cruzar el espacio que nos separa de Dios. Buenas acciones, ser miembro de una iglesia, bautismo son todos pequeños puentes que no van a ningún lugar. Nuestro problema es peor. Somos muertos espirituales. Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos 6:23).



3. La solución de Dios: Jesucristo
EL Padre, en su gran amor por ti y por mí, envió a su propio hijo, que con sus brazos abiertos en cruz pagó con su vida el precio por nuestros pecados y se transformó en único puente que franquea el abismo hacia el Padre. Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. . . Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:6, 8).






4. Pídele a Jesús que sea tu Señor y Salvador.
Sólo pidiéndole a Jesús que se transforme en tu Rey y Señor, puedes cruzar el puente desde un mundo lleno de muerte y dolor hacia uno pleno de vida, alegría y esperanza. Al cruzar el abismo pasas a formar parte de la familia de Dios: Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9, 10).





5. Descansa en la perfecta paz de Dios.
La Biblia dice: "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 5:1). “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús" (Romanos 8:1).

Oremos:
Si quieres recibir la paz y amor que sobrepasa todo entendimiento, te invito a hacer esta sencilla oración. Con todo el corazón  dile al Señor:

"Señor Jesús, reconozco mis pecados, debilidades y que no soy nada sin ti. Necesito que vengas a mi vida y me lleves de este mundo lleno de penas, faltas de perdón, soledad, enfermedades y frustración, al mundo de los hijos de Dios. Es por ello que en esta hora te confieso y te nombro como mi único Rey  y Señor. Grito al mundo que tú, mi amado Jesús moriste en mi lugar en la cruz para perdonar mis pecados. Yo sé que tú mi Cristo ¡vives, vives! Ya que la muerte se rindió ante ti. En esta hora, renuncio a satanás y a todas sus obras y quiero que tú me des la vida que ahora necesito y por toda la eternidad seas mi único Señor.

 Amen."



5 Pasos para perseverar y no decaer…

1. Procure leer Biblia todos los días. “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4).

2. Hágase el hábito de guardar unos minutos al día para conversar con Dios. “Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:17, 18). Orar es conversar con Dios.

3. Confiese sus pecados. Los cristianos católicos tenemos la gracia de poder acudir a un sacerdote para reconciliarnos con Dios…No olvide que este es un sacramento instituido por el mismo Jesucristo. Que alivio para el alma es el escuchar por boca del sacerdote: “Por en ministerio que me ha dado la iglesia, en el nombre de Jesucristo te perdono tus pecados”. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).

4. Cuente a otros la maravilla que es ser parte de la familia de Dios. Jesús mismo lo dijo: "Vuélvete a tu casa y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo” (Lucas 8:39).

5. Participe en su iglesia más cercana y congréguese con otros creyentes. “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).



Gabriel A. Salgado P.






Mi gran y fiel Proveedor


Les quiero compartir un gran secreto que me ha acompañado a lo largo de mi vida de caminar con el Señor. Nace de mi corazón hacerlos partícipes de ello, porque con su conocimiento, el PADRE derramará una lluvia de bendiciones para sus vidas.
¿Quieren que se los comparta? Bien, partamos con la lectura de la palabra. Esta está tomada del antiguo testamento, del libro del génesis is dice así:

…”Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo  mío. E iban juntos. Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jahveh proveerá.(Jahveh Jiréh)
     Dios probó la fe de Abraham al pedirle que sacrificara a su único hijo, Isaac, como una ofrenda quemada. Asombrosamente Abraham se dispuso a hacerlo. Llevó a Isaac con él al monte Moriah, para cumplir lo que su Dios le había pedido. Ahora te pido que tengas en cuenta 3 elementos fundamentales y que y que en pasaje he subrayado. El dijo a sus siervos para que les esperasen: “adoraremos” y “volveremos”. El tercer elemento viene enseguida y es la respuesta de Abraham a la pregunta de Isaac  sobre “dónde estaba el cordero para el sacrificio”. Abraham sin dudarlo le responde a su hijo:” Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo  mío”. No te preocupes mi amor, que el Dios que nosotros seguimos es un Dios fiel y leal y EL, el Jiréh, nos proveerá aunque por ahora no lo veamos.

Qué fe más absoluta, qué confianza sin límites en el creador. Estas 3 declaraciones marcadas arriba con rojo, son la evidencia más absoluta y necesaria que nos revelan la manera incondicional en que este hombre ponía todo su ser y lo que más amaba, su único hijo, en manos de su Creador. Esta es la fe incondicional que Abraham tenía en su SEÑOR. Abraham sabía, sin ninguna sombra de duda, que si Dios le pedía en sacrificio a su propio hijo, este haría “algo”, en su sobrenatural poder, que le restituiría a su bien amado retoño sano y salvo. Tenía fe para creer que si mataba a su hijo, Dios lo levantaría de los muertos.

Qué difícil es en este mundo de racionalismo actuar con tal fe, sin embargo, hermanos y amigos, ese es el secreto que me ha acompañado durante toda mi vida y que en su misericordia el PADRE me ha hecho descubrir.

 Recuerdo muy bien el día en que mi hijo Felipe, con 6 meses de edad y ahora de 17 años, debía ser operado de un tumor cerebral en el Instituto de Neurocirugía de la Universidad de Chile, en Santiago. Era una operación de vida o muerte y, según los doctores, no había tiempo de duda. En esa angustia y mientras Felipe era llevado a la capital, comencé a pedirle a Dios, con ayuno y súplica, que se hiciera su voluntad, y a decirle que si en sus planes estaba conservar con vida y sin secuelas a mi hijo, nada en el cielo ni en ningún lugar lo pudiera impedir. Llegó Felipe a Santiago y como una forma de confirmar la presencia del tumor, fue sometido a su tercer scanner como paso previo a la operación. Y cual no sería la sorpresa de los médicos al ver que las imágenes que obtenían no mostraban el tumor que debía ser operado por ninguna zona de su cerebro.  Ese es Jahveh Jiréh. Es el mismo que proveyó a Abraham en el instante mismo en que procedía a sacrificar a su hijo.

Ese es Jahveh Jiréh, que así como lo hizo aquel día con mi hijo Felipe, me sigue ayudando y proveyendo permanentemente en mi vida y en la vida de miles de cristianos que ponen sus esperanzas en El.

Es ese Jahveh Jiréh, que no cambia y sigue siendo el mismo ayer, hoy y siempre.
Es El, el que me hace exclamar de júbilo y confianza “En paz me acostaré, y así mismo me dormiré; porque solo tú Jahveh, me haces vivir confiado”.(Salmo 4:8)
El es el que está a tu puerta este día para tener un encuentro contigo, porque...El quiere ayudarte.
En mi servicio a Dios y en los lugares que me ha permitido visitar durante estos años, he conocido tanta gente que siendo cristianos, viven esclavos de la pena, la miseria y el dolor. Todo ello porque ignoran o no creen  que tenemos un Dios poderoso y amoroso que no dudó en enviara su propio hijo para darnos " vida y vida en abundancia". Amigo y hermano, ¿ Porqué tienes que vivir una vida de angustias, enfermedades, con faltas de esperanza respecto a tu futuro y al de los tuyos, si tienes por Padre a Jahveh Jiréh, dueño de todo lo  creado? ¿No crees que es hora de romper con toda la miseria que te rodea y de pedirle a EL que sea tu proveedor?

Jahveh Jiréh, El Señor proveedor, es el que quiere proporcionarte  lo que en este instante te falta.
Si sientes que necesitas del El, te propongo buscar un lugar tranquilo y decirle de corazón:

“Padre Celestial, vengo a tu presencia esta hora para ponerme a tus plantas y suplicarte que vengas a mi vida.
Tu mismo, Jahveh Jiréh, que ayudaste a Abraham supliéndole de lo que necesitaba, te ruego que  en tu gran misericordia vengas a mi vida y suplas lo que en este instante necesito con urgencia (…nombra lo que necesitas). Necesito de ti Señor, ayúdame Jahveh Jiréh. Pongo a tus plantas mi vida y con toda la fé que en mi vida pueda haber, te ruego que escuches mi oración.
Te lo pido, en el nombre de Jesús, mi Salvador
Amén”